26 agosto 2022

De la parroquia eclesiastica en formato "mantenimiento de la Fe", al formato "misión".

 

Parroquia en misión es tener mentalidad de conseguir feligreses entre personas que no lo son. 

Eso es el formato misión


El formato mantenimiento es dedicarse únicamente a cuidar a las personas que ya pertenecen a la parroquia. 

Pero no es uno o lo otro; no es el mantenimiento o la misión, son las dos cosas. 


Pasar del mantenimiento a la misión simplemente implica un giro en lo que es la visión principal. 

Las parroquias cuya visión principal ha sido cuidar a sus propios miembros generalmente nunca llegan a emprender la misión de una forma que marque una diferencia, lo hacen como algo adicional; el empeño de hacer discípulos debería ser nuestro principal objetivo. 

Es la fuente que da vida a toda la parroquia.

Catequizar y enseñar sobre la naturaleza de la Iglesia y lo que significa ser misionero y evangelizar. 

Luego hacer lio en la calle, salir a evangelizar.


Jesús dijo: *Síganme, y yo los haré pescadores de hombres*

(cf. Mateo 4, 19).

Tenemos que ser una Iglesia que sale a pescar, al dia de hoy, la mayoría de las parroquias no se dedican a “pescar” fieles, y si pescamos algo, probablemente es porque el pez nadó hasta el muelle y saltó dentro del bote. 

La mayoría de las parroquias dicen: Eso es asombroso, ahí hay un pez. Inscribámoslo en el Rito de Iniciación Cristiana para Adultos.

Pero en realidad no salimos a pescar organizadamente. 

Toca organizar la forma de que el Evangelio llegue a personas que todavía no están conectadas con la Iglesia, de que los feligreses invitan a otras personas a venir a la parroquia.

En nuestra sociedad tenemos la cultura de invitación, mas personas asistiran a la Iglesia cuando se les invite personalmente, y uno mismo, el que invitó, esté al pendiente si esa persona que ha sido invitada llegó, o que fué lo que pasó..., es el modo correcto para que más gente venga a la Iglesia y no solo por los sacramentos, sino también por la conversión.

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Necesitamos Católicos misioneros.

 

¿Cómo lograr que un fiel católico sea misionero?

El Catecismo de la Iglesia Católica dice: 

La sagrada liturgia… debe ser precedida por la evangelización, la fe y la conversión

(1072). 


Si los fieles que tienen una vaga creencia en Dios ven los Sacramentos nada más que como ritos culturales, entonces hemos fallado.

En la parábola de los cuatro hombres que llevaron a un paralítico a Jesús (Marcos 2, 1-12), ellos rompieron el techo de la casa de Pedro, porque sabian que llevar a las personas a los pies de Jesús transforma su vida. 

Pero bien pudieron haber dicho “mejor dejémoslo por aquí”. 


Por mucho que por catequesis yo se sobre las verdades de la Fe, no habrán resultados si no logro encender el corazón de las personas con el fuego de la fe. 

En la catequesis, el modelo tradicional es: compórtese, crea y cumpla, la gente sabía cuál comportamiento era moral y qué era lo que creía. 

Ya no es así, ese esquema está desapareciendo, debemos cambiar el modelo para captar la atención de las personas.

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¿Mi Parroquia misionera?


El concepto de mision ha cambiado, la mision ya no es un lugar lejano, en donde nadie conoce de Cristo, hoy hablar de misión es in situ, mas claro, parroquias eclesiasticas misioneras, la clave es motivar a los fieles que ya están en la iglesia: “Salgan a la calle, inviten a otros.” 

Eso lo hizo San Pablo, se esforzó para presentar a su rebaño como perfectos en Cristo.

 (Colosenses 1, 28).

Necesitamos entender que el cuidado pastoral implica llevar a las personas a alcanzar la madurez espiritual.

Una iglesia saludable siempre debe tener nuevos fieles cristianos. 

Los fieles cristianos más antiguos deben ser los que encaminen a los nuevos hacia la madurez espiritual. 

Esta madurez implica una vida de oración más profunda, la comprensión de las Escrituras y la Misa y un mayor deseo de servir y transmitir la fe. 

Si queremos tener parroquias católicas cuyos fieles busquen la santidad y la misión, es preciso cambiar el enfoque que ahora tenemos.

La Sinodalidad es, o deberia ser, el diagnostico participativo del nuevo modelo de gestion de la evangelizacion que la Iglesia con urgencia necesita. 

En las parroquias se requiere promover la gestion en cinco áreas:

1. La vida de fe centrada en la Misa

2. El compromiso de evangelizar

3. El apostolado

4. La vida de comunidad 

5. La pasión por el servicio.


Mas de 300.000 habitantes tiene el canton Duran, solo cuenta con 17 parroquias eclesiasticas, y hay parrocos que tienen a su cargo dos parroquias.

En promedio, son mas de 17.000 habitantes por parroquia eclesiastica, el 65% es catolico, son mas de 11.000 catolicos que tiene cada parroquia eclesiastica, el veinte por ciento de los católicos asisten a la iglesia semanalmente. 

De ese veinte por ciento, ¿cuántos hacen algo más que simplemente ir a Misa? 

Muy pocos. 

La mayoría de ese 20% de católicos no tienen experiencia del catolicismo aparte de la Misa semanal. 

Es un asunto muy importante, se lo debe tomar en cuenta.

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La parroquia eclesiastica en formato MISIONERO

 

Atento: no estamos en una época de cambios, vivimos en un cambio de época.

En el pasado, hasta hace poquito nomás, se vivía la era de la cristiandad, la cultura y la fe estaban estrechamente relacionadas entre sí. 

Hoy no ocurre así, por ejemplo, en Europa, las Iglesias se están vaciando, las Diócesis se están reestructurando y muchas Iglesias están cerrando sus puertas.

El problema está, en que el modelo de gestión de la evangelización, está basado en una cultura que ya no existe. 

La Europa de antes, de hace poquito nomas, era cristiana, se construía una iglesia, se informaba de las horas de la Misa, se abrían las puertas y la gente llegaba. 

Hoy eso ya no es suficiente, se necesita algo más que simplemente decir a las personas: “Vengan, pasen adentro”.

Eso que pasa en Europa se nos viene a la America Latina, ya es evidente sobre todo en Centro América.

¿Y ahora qué?, ¿nos quedamos nomás cruzados de brazos?, la nueva evangelización ES el camino.

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Res Non Verba

Hechos No Palabras

¿Para que sirve la Doctrina Social de la Iglesia?


Sirve para orientar la reflexión y la conducta de las personas a nivel mundial, en la tarea de construir un orden social justo, pues solo con Justicia hay paz, y asi lograr el desarrollo humano integral.

La Iglesia no da recetas políticas, la Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible, no puede ni debe sustituir al Estado.

La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de lo político.

La Doctrina Social de la Iglesia quiere servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aún cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales.

Es objetivo de la Doctrina Social de la Iglesia de que quienes deben decidir acerca de las diversas acciones que en el campo social, político, económico o cultural, purifiquen la razón de sus acciones y omisiones de manera que sus decisiones sean conforme a la justicia y al bien común. 

Actuar para lograr una sociedad justa es propio de los fieles laicos, ciudadanos del Estado, llamados a participar en primera persona en la vida pública. 

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¿Qué es la Doctrina Social de la Iglesia?


Es un conjunto de principios con temas que se refieren a la sociedad civil:

Rerum novarum, del papa León XIII, en 1891, trata de la situación de los trabajadores, hace una crítica a los materialismos comunista y capitalista.

Quadragesimo Anno, del papa Pío XI, en 1931, conmemora los cuarenta años de la Rerum novarum, habla de la reconstrucción del Orden Social.

Mater et Magistra, del papa san Juan XXIII, en 1961, habla de la relación entre el cristianismo y el progreso social.

Pacem in Terris, del mismo Papa, en 1963, sobre los peligros de la guerra nuclear entre las dos grandes potencias de entonces: Estados Unidos y Rusia (llamada Unión Soviética de las Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Constitución Apostólica Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, en 1965, trata de la Iglesia en relación al mundo actual.

Populorum Progressio, del Papa san Pablo VI, en 1967, sobre el desarrollo de los pueblos.

Octogesima Adveniens, también de san Pablo VI, en 1971, es una convocatoria a la acción de la Iglesia en el campo social.

Laborem Exercens, del Papa san Juan Pablo II, en 1981, expone la doctrina católica ante el trabajo del ser humano.

Sollicitudo Rei Socialis, también de san Juan Pablo II, en 1987, presenta el cuidado de la Iglesia hacia los temas sociales.

Centesimus Annus, del mismo Papa san Juan Pablo II, en 1991, hace una retrospectiva desde la Rerum novarum hasta el 1989 (año de la caída del Muro de Berlín) y prepara para el nuevo milenio.

Caritas in Veritate, del Papa Benedicto XVI, en 2009, aborda el desarrollo integral (cuerpo y alma) del ser humano.

Laudato Si, del Papa Francisco, en 2015, sobre una ecología integral – el ser humano insertado en todo la obra creada. 

Es muy útil, también, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia publicado, en 2004, por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, de la Santa Sede.

¿QUIÉN ES UN POBRE EN ESPÍRITU?


Pobre en espíritu no es  alguien con baja estima ni una persona callada e introvertida. 

Tampoco es la persona que sufre oprimida, rechazada y abusada.

Todas estas situaciones también las experimentan los incrédulos y el Señor nunca alabaría al mundo por sus miserias.

Pobre en espíritu  es la persona que reconoce su miseria espiritual en la presencia de Dios. 

Un pobre en espíritu es quien sabe que esta arruinado espiritualmente cuando estamos sin Dios. 

Es quien está desprovisto de toda virtud y reconoce su pobreza total ante el Señor. 

Se refiere a la profunda humildad de reconocer la absoluta bancarrota espiritual de sí mismo, cuando estamos apartados de Dios. 

Los pobres en espíritu exhiben una genuina humildad y están despojados de todo orgullo.

A partir de aquí entendemos que el pobre en espíritu no confía en sí mismo, más bien procura la gracia y la misericordia con desesperación. 

Esto contrasta con el espíritu del mundo que nos dice: Confía en ti. 

El pobre en espíritu tampoco se jacta de sus progresos ni de sus logros y al reconocer su bajeza, mira a los demás como superiores. 

Estos son los bienaventurados, estos son dichosos.

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Res Non Verba

Hechos No Palabras