09 agosto 2022

CONSECUENCIAS DEL PECADO VENIAL


1. NOS PRIVA DE MUCHAS GRACIAS ACTUALES 

Esta privación determinará unas veces la caída en una tentación que hubiéramos evitado con esa gracia actual de que hemos sido privados; otras, la negación de un nuevo avance en la vida espiritual; siempre, una disminución del grado de gloria eterna que hubiéramos podido alcanzar con la resistencia a aquella tentación. 

Sólo a la luz de la eternidad—cuando ya no haya remedio—nos daremos cuenta de que se trataba de un tesoro infinitamente superior al mundo entero. 


2. DISMINUYE EL FERVOR DE LA CARIDAD y la generosidad en el servicio de Dios. 

Este fervor y generosidad es un sincero deseo de la perfección y un esfuerzo constante hacia ella, cosas de todo incompatibles con el pecado venial.


3. AUMENTA LAS DIFICULTADES PARA EL EJERCICIO DE LA VIRTUD.

Es una resultante de las dos consecuencias anteriores. 

El alma se va debilitando poco a poco y perdiendo cada vez más energías.

La virtud aparece más difícil, la cuesta que conduce a la cima resulta cada vez más escarpada, la experiencia de los pasados fracasos—de los que únicamente ella tiene la culpa—descorazonan al alma y, a poco que el mundo atraiga con sus seducciones y el demonio intensifique sus asaltos, lo echa todo a rodar y abandona el camino de la perfección y acaso se entrega sin resistencia al pecado. 


4. PREDISPONE PARA EL PECADO MORTAL.—

Es afirmación clara del Espíritu Santo que «el que desprecia lo pequeño, poco a poco se precipitará» (Eccli. 19,1).

El alma ha ido cediendo terreno al enemigo, ha ido perdiendo fuerzas con sus imprudencias voluntarias en cosas que estimaba de poca monta, han ido disminuyéndose las luces e inspiraciones divinas, se han desmoronado poco a poco las defensas que guardaban la fortaleza de nuestra alma, y llega un momento en que el enemigo, con un furioso asalto, se apodera de la plaza. 


Teología de la perfección cristiana. 📖

Antonio Royo Marín. ✍

EVANGELIZACION Y CATEQUESIS

 

* Evangelización.- es un proceso, mediante el cual la Iglesia, movida por el Espíritu Santo:

   - anuncia al mundo el Evangelio.

   - proclama al Señor con su manera de vivir.

   - educa en la fe a los que se convierten.

   - celebra (mediante los sacramentos) en comunidad.

   

* Catequesis.- es la etapa del proceso de evangelización en la que se capacita en doctrina a los fieles cristianos para  entender, celebrar y vivir el Evangelio, para participar de mejor manera en el Anuncio y difusión del Evangelio.


La Catequesis no es únicamente enseñar doctrina cristiana, sino en iniciar a toda la vida cristiana. 

(Juan Pablo II. 

Cat. Tradendae. 33)


En catequesis tenemos:

1. Catequesis previa a recibir un Sacramento


2. Catequesis formacion continua

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¿Qué es el Catecismo?


¿Qué es el Catecismo, desde cuando hay, cuales son sus partes, para que sirve?

A. Que es.- 

Catecismo, del griego κατηχισμός, sonar abajo (dentro de los oídos), es el texto en el que se presenta los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina cristiana tanto sobre la fe como sobre la moral.


B. ¿Desde cuando hay?.-

El catecismo Romano fué el catecismo oficial de toda la Iglesia desde su promulgación en 1566 hasta la publicación en 1992 del  Catecismo de la Iglesia Católica.


C. Cuales son sus partes?.-

Al igual que en el Catecismo Romano, el Catecismo de la Iglesia Católica se articula en cuatro partes: 


1. La profesión de la fe:

El Credo

2. La celebración del misterio cristiano:

Los Sacramentos

3. La vida en Cristo

Los Mandamientos y

4. La oración cristiana

La Oración.


D. ¿Para qué sirve?.-

Sirve como un punto de referencia para los catecismos o compendios que sean hechos en los diversos países.

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Madre de Dios y Madre nuestra

 Madre de Dios y Madre nuestra

Ruega por nosotros los pecadores

y derrama el efecto y la gracia de tu llama de Amor y de toda la humanidad.

Amén

¿Qué es ANALOGIA?


El Catecismo de la Iglesia Católica define:


Por 'analogía de la fe' nos referimos a la coherencia de las verdades de Fe entre sí y en el contexto del proyecto total de la Revelación

(CIC 114).


Hay límites en el lenguaje humano para hablar de una realidad Trascendente, por esa razón, el uso de analogias es funcional para la Teología y la Metafísica.


Santo Tomás de Aquino muestra que la analogía funciona en manera diferente cuando el principal referente es la realidad divina y en toda su obra reflexiona acerca de qué tipo de analogía es más adecuada para expresar esta realidad:


* ¿Cómo se puede hablar de Dios sin cambiar el sentido ordinario de las palabras? 


* ¿Qué significa que las palabras con su sentido ordinario ya no significan lo mismo cuando se predican de Dios?


* ¿Como es posible que las palabras expresen algo diferente mientras al mismo tiempo tienen algo en común?


Para Santo Tomas de Aquino son posibles tres tipos de analogía: 


1. La analogía de "atribución" o de "proporción simple”.


2. La analogía “en sentido propio" o de "proporcionalidad intrínseca".


3. La analogía "en sentido impropio", o "extrínseca", o de "proporcionalidad metafórica".

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1. Analogia de Atribucion, o de proporcion simple.- por ejemplo: 

"Tom es sano, su cuerpo es saludable, su alimentación es sana, el aire en donde vive es saludable".


Al observar este ejemplo, observamos que la característica de ser "sano" es adecuado sólo para Tom, ya que es la única persona de la que se dice que disfruta de una buena salud.


No se puede hablar de que las otras cosas son "saludables" porque no son seres vivos. 


Se puede decir que, en cierto sentido, estos seres no vivos son "sanos" sólo en referencia a la buena salud de Tom, el único que es el sujeto del predicado "salud" en el sentido propio. 


Por esta razón, Tom se llama el 

analogatum summum o analogatum primum.


En cuanto a los otros sujetos, uno sólo puede establecer la relación que tienen con el estado de salud de Tom: 


Su cuerpo es saludable es una señal de su buen estado de salud, en la medida en que es un "efecto" de su buen estado de salud. 


La comida sana es aquella que favorece la buena salud de Tom como una de sus "causas". 


Debe entenderse que la referencia al 

analogatum summum

no es ni convencional ni accidental, sino que se basa en la realidad y está confirmada por la experiencia (por el hecho de que la comida sana realmente contribuye a la buena salud de una persona que la ingiere, y que el aspecto sano es realmente un signo de buena salud, y así sucesivamente). 


Por esta razón, la comida, la cuerpo sano y el clima se conocen como los 

inferiora analogata. 


Estas cosas y realidades son y siguen siendo diferentes, pero el nombre común del predicado expresa cualidades que, aunque sean en sí mismas diferentes, tienen, en cierto aspecto, una relación directa con la cualidad del 

analogatum primum

(cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae , I, q. 13, a. 5).

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2. Analogía de Proporcionalidad Adecuada o intrínseca.- por ejemplo:

Comparar la vista con la inteligencia. 


A menudo usamos la idea de "visión", ya sea en referencia a la "capacidad ocular de ver" o en referencia a la "comprensión de la mente." 


Por lo tanto, utilizamos expresiones como "la luz de la verdad ilumina la mente", "comprender a primera vista" o como "una visión filosófica de la realidad”. 


Estos ejemplos contienen un término que expresa la acción (ver) atribuida a dos sujetos diferentes (el ojo y la mente). 


En este tipo de analogía, se establece la similitud de las "relaciones" entre predicados y sujetos más que (la similitud) de sentidos del mismo predicado atribuido a diferentes sujetos. 


Esta similitud de relaciones se puede resumir en una fórmula que recuerda a la de una proporción matemática: "ver" es al "ojo" lo que "conocimiento" es a la “mente”. 


Sin embargo, cuando escribimos una proporción matemática, establecemos dos relaciones "iguales" (2:3 = 4:6), mientras que en el caso de la analogía de proporcionalidad, afirmamos que las dos relaciones sujeto-predicado no son iguales, sino "similares" 

(cf. Tomás de Aquino, de Veritate, q. 2, a. 11). 


Se debe enfatizar que la acción atribuida a los sujetos se da realmente en cada uno de ellos: la facultad de ver es intrínseca a la vista, y la facultad de comprensión es intrínseca a la mente; en ambos casos, estamos tratando con una capacidad natural, una facultad adecuada y por lo tanto realmente poseída.


Por esta razón, se habla de analogía en sentido propio, "adecuada" o de proporcionalidad "intrínseca". 


Nos damos cuenta de que en este tipo de analogía no existe ni un 

primum analogatum  ni analogata inferiora:

tenemos, en cambio, una relación entre cualidades de sujetos que se pueden aplicar, en sentido propio, a un sujeto (al ojo en el caso de la visión) y en sentido "similar" a otro sujeto (la mente). 


Ver es adecuada para el ojo, no para la mente.


Por lo tanto, se puede decir que, en cierto sentido, lo que toma el lugar del analogatum primum no es el sujeto al cual un predicado es atribuido correctamente, sino la relación entre el sujeto (el ojo) y el predicado (capaz de ver).

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3. Analogía de Proporcionalidad Inadecuada, extrínseca o metafórica.- 

Es una Analogía en la que, a diferencia de los dos casos anteriores, no hay ninguna base real de similitud. 


Esta Analogía se basa en la similitud descubierta por el sujeto cognoscente quien no ve ninguna relación causa-efecto en la naturaleza de los sujetos y de los predicados, ni ninguna semejanza real en sus relaciones. 


Hablando con propiedad, no es una verdadera analogía, pero podemos considerarla como tal en un sentido amplio o impropio. 


Un ejemplo típico utilizado para ilustrar este tipo de analogía es la siguiente: 

"Tom tiene el valor de un león". 


Aunque en este caso hay implícitamente una especie de proporción: de hecho, podemos reformular este ejemplo en los siguientes términos: 


"Tom es tan valiente como un león es valiente"; vemos inmediatamente que la “valentía” a través de la cual Tom se puede comparar con un león es una cualidad que se puede encontrar en su más alto grado en un león: en un cierto sentido, esto recuerda la analogía de atribución.


Sin embargo, hay una diferencia fundamental: no existe una relación causa-efecto entre el valor del león y el de Tom; Tom no es valiente en virtud de una supuesta participación en el valor del león. 


No podemos, por tanto, hablar de una analogía de proporción. 


Es más bien una similitud que el sujeto, en tanto que observador externo, reconoce entre el valor de Tom y el coraje del león. 


En este caso, tenemos una similitud de las relaciones entre el sujeto y su cualidad, como en el caso de la analogía de proporcionalidad. 


Sin embargo, no podemos hablar de una verdadera analogía de proporcionalidad intrínseca, para la cual la proporción tendría que ser: Tom es a la valentía (de Tom) como el león es a la valentía (del león); ahora bien, en la analogía de proporcionalidad impropia la misma cualidad de valentía propia del león (león-como valiente) se atribuye tanto a Tom como al león. 


Estrictamente hablando, Tom tiene una valentía humana, pero "la valentía del león" se le atribuye a él. Estamos tratando con un tipo de atribución "extrínseca", en la que se atribuye un carácter que es natural y propio del león a una dotación natural de Tom 

(cf. Tomás de Aquino, Summa Theologiae , I, q. 13, a. 3 , 1um).

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¿Qué es Revelación?


También llamada Doctrina cristiana o Depósito de la fe, es la comunicación de nuestro Padre Dios con nosotros, sus hijos,  se encuentra en la Sagrada Escritura y en la Tradición.

 

Nuestro Señor confió la Revelación a la Iglesia por medio de sus Apóstoles, Dios se Revela a sí mismo con el propósito de que su pueblo pueda conocerle, amarle, confiar en él, servirle y obedecerle como Señor.


En el pasado, Dios habló a los patriarcas y a los profetas en muchas y variadas maneras, mas su Palabra completa y final ha sido dada en y a través de Jesús, el Logos.

 (Juan 1:1) 


En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios

(Hebreos 1:1)


La Palabra de Jesús constituyen la Revelación

(Mateo 11:27) 


Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar, (Lucas 2:32)


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres.

(Tito 3:4)

Virtudes Cardinales

 Virtudes Cardinales

¿Que son?

¿Para que sirven?


La palabra cardinal viene del latín  cardinalis que significa principal o fundamental.


Las virtudes cardinales son las virtudes principales y fundamentales de las cuales se derivan todas las demás.


Las  virtudes cardinales son:

* Prudencia

* Justicia

* Fortaleza

* Templanza

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1.- Prudencia:


La persona prudente actúa de acuerdo a lo qué es mejor en cada situación.


Siempre hay que pensar en las consecuencias que nuestras palabras y nuestros actos generan en las personas. 


La virtud cardinal  prudencia nos ayudará a saber en qué momento decir y hacer las cosas con la finalidad de hacer el mayor bien posible, o en su caso el menor daño posible.


La virtud cardinal de la prudencia nos humaniza.

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2.- Justicia:


La justicia es la voluntad de dar a cada quien lo que le corresponde.


Lo importante en este caso es saber qué es lo que corresponde a cada uno y tener la suficiente capacidad para juzgar cada caso de manera prudente.


Ser justos depende de nuestra capacidad para juzgar la realidad y juzgarnos a nosotros mismos, pues ¿cómo voy a juzgar el acto de otra persona si no procedo con justicia ante mis propios actos?

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3.- Fortaleza:


Es vencer el temor y sobreponernos a todo aquello que nos sobrepasa nos permite volvernos mejores personas.


La vida no es fácil, nunca lo ha sido ni lo será, sin embargo, la diferencia entre enfrentarla con vigor y con alegría o con derrota y pesar es determinante. 


Somos dueños de nuestra propia vida, frente al destino no podemos hacer absolutamente nada; frente a lo que es inevitable no queda más que la aceptación. 


Sin embargo, si podemos decidir cómo lo enfrentamos, con qué actitud esperamos el golpe del destino, para eso se requiere fortaleza.

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4.- Templanza:


Consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón.


Moderar el gasto personal de las cosas que tenemos.

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